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| MONUMENTO RECORDATORIO EN EL LUGAR DE SU MARTIRIO |
FRANCISCO GOMEZ GIL (30-10-1894) y PEDRO GOMEZ GIL (28-1-1883)
Hermanos, nacidos en Hinojosa del Duque, Córdoba, en el seno de una familia de profundas convicciones y prácticas religiosas. Eran escultores y pintores, especialistas en retablos y motivos religiosos, y fabricantes de andas para las imágenes procesionales. La actual imagen de la “Virgen de Guía” de su ciudad natal es obra de ambos, sobre todo del hermano menor, Francisco.
Los hermanos eran conocidos en la ciudad por su fervorosa práctica religiosa, colaborando estrechamente con la Parroquia de San Juan Bautista a la que estaban vinculados. Incluso la actual casa parroquial era propiedad en aquel tiempo de Pedro, el hermano mayor. Francisco era viudo, su esposa había muerto al dar a luz a su único hijo, Salvador. Vivía con su madre. Pedro estaba casado y tenía un hijo, vivía en la Plaza de San Juan Bautista, hoy conocida como “Plaza de la Catedral”.
Cuando la ciudad cayó en manos del Ejercito Popular, los dos hermanos se refugiaron en casa de Pedro, la actual casa Parroquial, escondiéndose en un doblado de la misma. Allí permanecieron algún tiempo, siendo intensamente buscados por los integrantes del Ejercito Popular. Al faltarles alimento, debieron abandonar su escondite en procura del mismo y fue entonces cuando fueron detenidos, cuando salían por una de las ventanas. En vano pidieron auxilio.
La misma noche de su detención, 4 de septiembre de 1936, fueron asesinados hacia la madrugada, en una huerta situada en el Camino de la Dehesa del Espíritu Santo; una cruz conmemorativa situada en el paraje recuerda el suceso. Por el camino hacia el martirio fueron constantemente maltratados, sobre todo en sus manos, por las obras religiosas que hacían. Con las torturas intentaban forzarlos a blasfemar, pero ambos se negaron. Los motivos de este asesinato fueron exclusivamente por su significación como cristianos públicos, colaboradores de la Parroquia y artesanos religiosos.
Cuando fueron exhumados para su sepultura definitiva, tras la guerra, descubrieron que los brazos de ambos estaban totalmente destrozados y separados de sus cuerpos.

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