domingo, 27 de marzo de 2011

CIUDADANO QUE CALLA, SIRVE PARA OTRA ELECCIÓN



A
hora que está de moda el "progresismo" en casi todo el mundo, que todo el mundo o prácticamente todo el mundo dice "amén" cuando unos cuantos tipos deciden legislar sobre cuestiones graves como el aborto y la perversion sexual, ahora que hasta los que se dicen creyentes callan porque parecen más devotos de la Santa Notemetás que seguidores del que nos mandó a ser luz del mundo...vaya este pequeño testiomonio para que nadie se excuse despues diciendo: "yo no sabía..."
En los años 70 también estaba de moda doña Notemetás, esposa de Don Algo-habrán-hecho, y así vivíamos tranquilitos cada uno en casita llevándonos bien con todo el mundo...menos con los que denunciaban ciertas cosas.(gente peligrosa y de dudosa reputación) Hoy hacemos igual: mientras a mi y a mi familia no nos pase nada...mejor NOTEMETAS. En aquellos días desaparecieron 30 mil personas...hoy desaparecen sin siquiera ver la luz 48 millones por año en el mundo...asesinados por sus padres, el uno indiferente, o ausente o cómplice; la otra, padeciéndolo en su cuerpo y en su alma...
Entre los siete pecados capitales ya conocidos y que marcan toda conducta humana alejada de Dios, podríamos  agregar un octavo: la Cobardía...pecado de carácter pandémico en nuestra patria. Nuestro escudo nacional nos representaría mejor si fuera aquella imagen de los tres monitos, el primero tapándose las orejas, el segundo los ojos y el tercero la boca...
También está muy difundido eso de creerse todo lo que "dicen". Dicen que no es tan mala la homosexualidad, dicen que los niños de menos de doce semanas no son seres humanos...dicen...dice...dicen...
¿Quienes dicen? ¿Para qué lo dicen? ¿Qué buscan diciendolo?

¿Y tú que dices? Te molestas en averiguar, indagar, investigar o te quedas como todo el mundo con los tres tópicos que te dan la razon (es decir lo que más se ajusta a tus gustos/ideologia/conveniencia) 
Cada uno cree lo que tiene ganas de creer....y si no...sigue haciendo zapping
Como decía Luca Prodan "Mejor no hablar de ciertas cosas"
Va un testimonio, que seguramente no aparecerá en "Los Andes":
Lunes, 31 de Mayo de 2010
(ACI) Una mujer canadiense que fue criada en un hogar homosexual se dedica ahora a asistir a otras personas que atraviesan por la misma situación y a pedir a los gobiernos del mundo que protejan el matrimonio entre hombre y mujer.

Según informa ForumLibertas.org, Dawn Stefanowicz vive en Ontario, Canadá, con su esposo de toda la vida y sus dos hijos, a los que ha educado en casa. Actualmente prepara su autobiografía y desarrolla un ministerio especial desde el sitio web (en inglés) www.dawnstefanowicz.com : Brinda ayuda a otras personas que como ella crecieron a cargo de un padre homosexual y fueron expuestos a este estilo de vida.

Stefanowicz explica en el sitio web "cómo en su infancia estuvo expuesta a intercambios de parejas gays, playas nudistas y la falta de afirmación en su feminidad, cómo le hirió el estilo de vida en el que creció, y ofrece ayuda, consejo e información para otras personas que han crecido heridas en un entorno de ‘familia’ gay, un estilo de ‘familia’ que ella no desea para nadie y que cree que las leyes no deberían apoyar".
Su testimonio

En su relato, Stefanowicz explica que debido a una enfermedad grave de su madre debió quedar al cuidado de su padre homosexual cuando aún era una niña. "Estuve expuesta a un alto riesgo de enfermedades de transmisión sexual debido al abuso sexual, a los comportamientos de alto riesgo de mi padre y a numerosas parejas", relata.

"Incluso cuando mi padre estaba en lo que parecían relaciones monógamas, continuaba haciendo ‘cruising’ buscando sexo anónimo. Llegué a preocuparme profundamente, a amar y entender con compasión a mi padre. Compartía conmigo lo que lamentaba de la vida. Desgraciadamente, siendo niño unos adultos abusaron sexual y físicamente de él. Debido a esto, vivió con depresión, problemas de control, estallidos de rabia, tendencias suicidas y compulsión sexual. Intentaba satisfacer su necesidad por el afecto de su padre, por su afirmación y atención, con relaciones promiscuas y transitorias. Las (ex) parejas de mi padre, con los que traté y llegué a apreciar con sentimientos profundos, vieron sus vidas drásticamente acortadas por el SIDA y el suicidio. Tristemente, mi padre murió de SIDA en 1991", recuerda.

Según Stefanowicz las "experiencias personales, profesionales y sociales con mi padre no me enseñaron el respeto por la moralidad, la autoridad, el matrimonio o el amor paterno. Me sentía temerosamente acallada porque mi padre no me permitía hablar de él, sus compañeros de casa, su estilo de vida y sus encuentros en esa subcultura. Mientras viví en casa, tuve que vivir según sus reglas".

"Sí, amaba a mi padre. Pero me sentía abandonada y despreciada porque mi padre me dejaba a menudo para estar varios días con sus compañeros. Sus parejas realmente no se interesaban por mí. Fui dañada por el maltrato doméstico homosexual, las tentativas sexuales con menores y la pérdida de parejas sexuales como si las personas fueran sólo cosas para usar. Busqué consuelo, busqué el amor de mi padre en diversos novios a partir de los 12 años", sostiene.

Stefanowicz recuerda que "desde corta edad, se me expuso a charlas sexualmente explícitas, estilos de vida hedonistas, subculturas GLBT y lugares de vacaciones gay. El sexo me parecía gratuito cuando era niña. Se me expuso a manifestaciones de sexualidad de todo tipo incluyendo sexo en casas de baño, travestismo, sodomía, pornografía, nudismo gay, lesbianismo, bisexualidad, voyeurismo y exhibicionismo. Se aludía al sadomasoquismo y se mostraban algunos aspectos. Las drogas y el alcohol a menudo contribuían a bajar las inhibiciones en las relaciones de mi padre".

"Mi padre apreciaba el vestir unisex, los aspectos de género-neutro, y el intercambio de ropas cuando yo tenía 8 años. Yo no veía el valor de las diferencias biológicamente complementarias entre hombre y mujer. Ni pensaba acerca del matrimonio. Hice votos de no tener nunca hijos, porque no crecí en un ambiente de hogar seguro, sacrificial, centrado en los niños", señala.

Las consecuencias

"Más de dos décadas de exposición directa a estas experiencias estresantes me causaron inseguridad, depresión, pensamientos suicidas, miedo, ansiedad, baja autoestima, insomnio y confusión sexual. Mi conciencia y mi inocencia fueron seriamente dañadas. Fui testigo de que todos los otros miembros de la familia también sufrían", sostiene Stefanowicz.

Ella asegura que sólo después de haber tomado las decisiones más importantes de su vida, empezó a darse cuenta de cómo la había afectado crecer en ese ambiente.

"Mi sanación implicó mirar de frente la realidad, aceptar las consecuencias a largo plazo y ofrecer perdón. ¿Podéis imaginar ser forzados a aceptar relaciones inestables y prácticas sexuales diversas desde corta edad y cómo afectó a mi desarrollo?. Desgraciadamente, hasta que mi padre, sus parejas sexuales y mi madre murieron, no pude hablar públicamente de mis experiencias", explica.

"Al final, los niños serán las víctimas reales y los perdedores del matrimonio legal del mismo sexo. ¿Qué esperanza puedo ofrecer a niños inocentes sin voz? Gobiernos y jueces deben defender el matrimonio entre hombre y mujer y excluir todos los otros, por el bien de nuestros niños", concluye

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