hay algunas cosas que, sonrojado, debo reconocer que son mías. bueno tampoco: están en el universo y me caen encima o me atropellan, según sea el accidente.
y está también por cierto el poblado océano inglés (civilización que me embrujó,robándome el corazón, en el albor de mis días alfabetizados) respirando humedad con milton, dándole vueltas a la Verdad y rindiéndose a ella gilbert chesterton magno, lennon con la guitarra más rápida del Oeste, burgess y algún americano colado. pero tampoco me desdeño de acudir a cualquier almacenero que lo haya dicho bien.
he sido pobre y he cambiado sombrías impresiones con raskolnikov, soñando con partirle la cabeza a una vieja usurera ...sin llegar jamás a los hechos, salvo el vodka y el deambular por la cuarta sección.
confieso que me fue de gran ayuda haber visto todos los capitulos de la serie "dos tipos audaces", escuchar a rick wakeman cuando llegué a la edad correspondiente y enterarme de la vida de alexander selkirk
por nada del mundo hagas sufrir a tu fonógrafo con un disco de ricardo arjona.
en tu cabeza (en tu alma y en tus tripas) hay un foro (o una tribuna) llena de genios, átalos a todos y échalos de allí, rociándolos al papel:
el resultado puede ser de gran brillo...o una boludez, depende del día.
gonzalo
pd y si: es verdad, también me enamoré, como todo el mundo, de ulises y su humana curiosidad, de aquiles y agamenón y la aurora de rosáceos dedos. sobre todo siempre me estremeció aquella mujer capaz de convertir con su hechizo a los hombres en cerdos (una alegoría perfecta de nuestro siglo XX, que el abuelo Homero no podía anticipar)
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